La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve”. Literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”. Aparentemente, pues, esta celebración macabra y humorística anglosajona estaría vinculada a una fiesta solemne y considerada como de estricta observancia por la Iglesia Católica: el Primero de Noviembre, festividad de Todos los Santos. Pero esto no es del todo cierto.
¿Cuáles son los orígenes de Halloween? El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana. Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios y elevando diversas plegarias a sus dioses paganos. También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, la diosa de las cosechas y los frutos, cuyo símbolo es una manzana -obsérvese que uno de los juegos tradicionales del Halloween es el juego de morder la manzana (bobbing for apples)-. Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain. Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, e incluso, que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por eso, en la noche de Samhain los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la superstición de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz. En aquellas gentes, para las que cualquier hecho de la naturaleza era poco menos que profético, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos del último año en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan.
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, amy
El 13 de noviembre de 1974 la policía descubrió los cadáveres de seis miembros de la familia DeFeo (el padre, la madre y cuatro de sus cinco hijos) en la mansión High Hopes. Esta mansión estaba situada en el 112 de Amityville, Nueva York.
Pocos días después detuvieron a Ronnie DeFeo, el mayor de los hijos de 23 años, quien hizo una confesión espeluznante: “Disparé primero a mi padre, luego bordeé la cama y mate a mi madre. Después de eso, honestamente digo que no hubiese podido parar aunque hubiese querido. No podía bajar el rifle, no podía dejar de apretar el gatillo. Sentía como si alguien estuviese dentro de mi, manejándome a su antojo.” Ronnie decía oír voces en la casa que le inducían a hacer esas atrocidades: “cógelos… mátalos…acaba con ellos”.
Estas voces fueron atribuidas por el tribunal como un desorden psicológico. Nunca se consideraron reales.
El impactante caso ocupó las primeras páginas de la prensa durante meses.
Un año después del atroz asesinato la casa (que era una enorme mansión de tres plantas con jardín y embarcadero) se pusó a la venta por el insignificante precio de 80.000 dolares y la familía Lutz aprovechó la oportunidad, aún sabiendo los hechos ocurridos.
Nadie piensa que una casa te pueda matar. Son las personas las que lo hacen.
Al poco tiempo de mudarse, el padre de la familia comenzó a escuchar las mismas voces y su comportamiento cambió radicalmente, hasta el punto de hacer peligrar la vida de su propia familia. Oía voces, tenía cambios de personalidad, se volvió agresivo, no era dueño de sus actos. 28 días después de llegar a la casa, la familia Lutz abandonó el lugar.
Nunca regresaron. Ni siquiera a buscar sus propias pertenencias.
Sólo duraron 16 días en la casa. Curiosamente la mansión se llamaba High Hopes: Grandes esperanzas. La casa sigue deshabitada.
¡Hola!Lo primero es daros las gracias por leerme :)y después, comentaros que no podré subir muy a menudo, estoy con clases que empecé hoy y tengo que estudiar, así que no voy a tener mucho tiempo libre. Los fines de semana subo seguro y después por semana, algún día que tenga libre.GRACIAS!, amy